Hambre de seriedad

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Por fin, alguien de entre los políticos lo ha dicho. Fue el Sr. Manuel Flores Mora, para BÚSQUEDA, la semana pasada, cuando propuso: Tenemos que hacer de las elecciones internas el gran foro donde se resuelven todas las divergencias y donde vayamos a discutir la política económica. Yo, que estaba temiendo que iban a debatir todo el tiempo sobre el plebiscito de 1980, sentí que me volvía el alma al cuerpo.

Eso sí, no podría afirmar que la muestra que ofreció el Sr. Flores Mora de lo que entiende por "discutir la política económica" me haya tranquilizado análogamente. Para el Sr. Flores Mora la orientación económica actual se define en términos de "catástrofe" y de "horrores". Antes, al parecer, todo iba bien. Luego llegaron los Chicago boys, con sus afilados colmillos. En primera sección la historia de Bambi, y en segunda la del Conde Drácula: un contraste de esa índole.

El Sr. Flores Mora debería hablar más seguido en público. Nadie formula declaraciones tan estimulantes como las suyas, ni tan rebosantes de expresiones felices. Pero en el terreno económico no se encuentra a sus anchas. En economía tienen tanto que hacer los números, por ejemplo, y los números son esos entes tan pesados, que lucirían tan fuera de lugar en medio de la prosa chispeante del Sr. Flores Mora...

La orientación actual, nos dice el Sr. Flores Mora, "ha dañado hondamente a las grandes corrientes del trabajo". Los que solemos descender, a propósito de tales cuestiones, al prosaico plano de las cifras, nos parece del caso confrontar con algunas de éstas aquella proposición. Los datos sobre ingresos reales de los trabajadores y su nivel de ocupación no parecen estar exentos de pertinencia.

Los números no parecen decir que las corrientes de trabajo industrial hayan sido dañadas, sino más bien lo contrario.

El pensamiento de uno cuando oye hablar de estas cosas, vuela en seguida hacia la inversión, las fuentes de trabajo, como dicen otros. ¿Cómo habrá marchado la inversión con la nueva orientación económica, y con la vieja? Las cifras, pedestre pero precisamente, nos responden.

Los números parecen decir lo contrario de lo que el Sr. Flores Mora afirma. Si cuentan una historia de horror, ésta parece desarrollarse entre 1955 y 1974.

Al Sr. Flores Mora le sobra esprit de finesse, según la expresión de Pascal, para ocuparse de las sutiles cuestiones de política en que descuella. Que deje los temas económicos para gente menos imaginativa, constreñida por la naturaleza al esprit de géometrie. Cuestión de ventajas comparativas, que dirían los economistas, esos aburridos.

Eso sí, entonces que vengan otros a llenar su lugar, gente que no se limite a enumerar desastres, inclinada a analizar causas y efectos, dispuesta a fundamentar sus afirmaciones con hechos y cifras. El país tendrá hambre de política, como ha dicho el Sr. Flores Mora. Pero también tendrá, o debería tener, hambre de seriedad en el debate.

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