Sobre laicismo y marxismo

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El Decano Pérez Pérez criticó a Búsqueda por haber publicado el artículo anterior, haciéndome a mí responsable de lo que allí se decía. Al afirmar que no es marxista, y que Búsqueda cometió una inexactitud, el lector puede pensar que la cuestión se reduce a saber si el Dr. Pérez Pérez es o no es marxista en el sentido académico del término. Lo que me causa tal inexactitud, al admitirlo, es que tanto él mismo se atribuye ese carácter. Lo que, por lo visto, no es el caso.

Pero no debe confundirse el debate sobre la persona con el debate de ideas. Yo pretendo demostrar que las ideas filosóficas del Decano Pérez Pérez vienen a cuento pura y simplemente para analizar el laicismo. El Dr. Pérez Pérez puede profesar las ideas que le parezca, en el terreno del derecho y de las ciencias sociales; pero eso no implica que la institución deba ser laica en sentido filosóficamente neutral. Para aclararlo conviene utilizar las precisiones que brinda Karl Jaspers.

Jaspers destaca que la autenticidad de la ciencia reside en que de la cual se pueden formular proposiciones ciertas de valor absoluto. Todos los demás seguimos prisioneros del relativismo. Si hacemos ciencias sociales, estamos encadenados al error. Por más que tengamos baterías de hechos y de cifras para defender nuestras tesis.

A esto se refiere Jaspers cuando dice que Marx rechaza la objetividad en favor de la verdad dialéctica. Y en seguida agrega: "Por eso la comunicación de este pensamiento es al mismo tiempo propaganda. El estilo de los escritos no es el de los trabajos de investigación. Es decir, falta en ellos la constante confrontación de instancias contrarias, el reconocimiento de hechos que hablan en contra de su propia tesis; son escritos que proclaman en forma terminante la verdad ahora definitiva, y que sólo encuentran hechos que le confirman. Su pensamiento es apologético y no inquisitivo; pero se trata de un pensamiento apologético que se apoderó de la verdad absoluta, no por la ciencia sino por la creencia". Y más adelante concluye: "...es evidente que la pujanza del pensamiento marxista estriba en la falsedad radical de presentar la creencia como una presunta ciencia. De la creencia procede el fanatismo de la certeza; el nombre de la ciencia proporciona la máscara. Se llama ciencia a la misma creencia, pero se comporta como toda creencia dogmática: ciega ante todo lo que está contra ella, agresiva, incapaz de comunicación".

Lo que Jaspers escribe al respecto es lo que yo creo. El Dr. Pérez Pérez dice que no es delito ser marxista y yo estoy de acuerdo. Pero pienso que es una afiliación descalificante para dirigir una institución laica. Puede profesar las ideas que le parezca, en el terreno del derecho y a las ciencias sociales; sólo que no puedo asumir que la institución deba ser laica filosóficamente neutral, ya que las restricciones laicistas que se le impondrían.

La segunda observación muy importante que quiero formular es que el Decano Pérez Pérez ha entendido el término "ideología" en ningún sentido neutro como el de Destutt de Tracy, no en el sentido neutro que terminalizándose, incluso en la acepción específicamente marxista de "falsa conciencia", de conciencia distorsionada por la inserción del sujeto en el complejo de relaciones que definen al particular de la clase dominante de la formación histórica.

El hecho que dio origen a estas observaciones semánticas, tomemos la ponencia ya citada del Dr. Pérez Pérez a la AAJ, dada en Managua, Nicaragua, el 1° de setiembre de 1981, donde el Decano escribe: "Profundizando el análisis de los factores sociales y políticos, y de las relaciones internacionales, se llega a los factores económicos. Las estructuras de dominación encubren o expresan estructuras de explotación, a escala interna o internacional; por medio de la apropiación por una clase social del excedente producido por otra clase, o por medio del intercambio desigual entre países desarrollados y países en desarrollo. El estudio, pues, de la Economía Política forma parte necesaria de la formación del futuro jurista".

Lector, yo pregunto: ¿Le suena a usted esto a algo así como laico? Si el autor de un plan de estudios dice cuál es el contenido de una asignatura, en una lección fuertemente polémica, está prefigurada la elección del profesor que pueda infundir a las clases la orientación pragmática deseada. Noten que el contenido atribuido —más aún, dado por sentado— a la Economía Política posee fuertes ingredientes marxistas.

Engels habla del reflejo de los factores infraestructurales en el cerebro humano; el Decano Pérez Pérez, de la refracción de aquellos en éste. El —nótese bien— usa el término refracción en lugar de reflejo. ¿Será por eso que sostiene que no es marxista?

Más allá de esa divergencia, a la que quizá todos convendremos en asignar apenas significación literaria, veo la adhesión del Dr. Pérez Pérez al materialismo dialéctico como transparente. El decano ya ha desenmascarado en su fuero interno todo lo que había que desenmascarar. Ahora sólo resta hacer avanzar a los estudiantes a su misma etapa de percepción de la auténtica realidad. Esa es la tarea de los docentes del ciclo básico. Los 91 contratados este año para Sociología e Historia de las Ideas sin duda deben estar haciendo un buen trabajo. La meta —el cambio revolucionario, ¿qué otra cosa?— sin duda está siendo sensiblemente acercada.

El Decano Pérez Pérez tiene abiertas las páginas de Búsqueda. Si tiene a bien explicar en qué concepto de laicismo se basa su adhesión a él, despejará una incógnita que nos tiene perplejos. Si de paso nos ilustra sobre sus diferencias con el marxismo, le quedaremos doblemente agradecidos.

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