La economía a vuelo de pájaro: El déficit y su financiación

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En la conferencia que pronunció en abril en la Academia de Economía, el Presidente del BCU, Cr. Ricardo Pascale, situó el déficit global del sector público en el equivalente a 4,1 puntos porcentuales del PBI, para 1987, y fijó una meta de 3,7 o 3,2 del PBI para el año en curso, la segunda y menor tasa en caso de tomarse en cuenta los efectos de las operaciones de capitalización "debt to debt" correspondientes al período corriente. Como ya anuncié, tengo problemas para que las cuentas me cierren con esos números, tanto en cuanto al nivel del déficit como en cuanto a su supuesta tendencia descendente. Como debería ser más fácil entenderse a propósito de los hechos y cifras observados que sobre los proyectados, me referiré en cuanto al nivel sólo al año pasado.

Voy a presentar un sumarísimo cuadro comparativo con las cifras del BCU, tal como fueron presentadas por su Presidente, presuntamente a partir de una información completa, y las que yo tengo disponibles, admitidamente fragmentarias. En puntos porcentuales del PBI:

Es fácil apreciar que la diferencia está en el segundo rubro. El Presidente Pascale titula a éste exclusivamente Banco Central, pero anotando que incluye asistencia al BHU. Según datos del propio BCU, que estimo exentos de ambigüedades, esa asistencia equivalió a 1,7 puntos, lo que dejaría un punto para el déficit del propio Banco Central. Tomando el saldo de "Otras cuentas netas", donde sí sé que está el déficit del BCU, pero sin constarme qué otros rubros incluye, yo obtengo un déficit de 3,5 puntos del PBI. Es más que la diferencia más arriba señalada, porque yo incluyo otros sub-rubros en el Sector Público Financiero, en los cuales computo un superávit. Usando, en efecto, por razones de consistencia, el saldo de "Otras Cuentas Netas" del balance monetario del BROU obtengo un excedente de 1,2, y el resto es un déficit correspondiente a los bancos asistidos primero y comprados después, que he cuantificado en 0,8 puntos. En definitiva, y en parte por efecto del redondeo, tengo una diferencia de 2 puntos del PBI.

A esta altura pareciera que todo se reduce a la queja, que ya formulé, en cuanto a la carencia de información en que los observadores del sector privado estamos sumidos. Entre la información del Presidente, que yo mismo supongo es completa, y la mía, cuya parcialidad he enfatizado, ¿cómo dudar con cuál quedarse? Yo mismo estaría encantado con transigir en términos de que se me reconociese que la carencia de datos publicados es una omisión a subsanar. Pero desgraciadamente existe otra complicación.

Los déficit hay que financiarlos. Con endeudamiento (neto) y con emisión. Al mismo tiempo, si vemos financiación tenemos derecho a sospechar déficit. De lo contrario, la financiación no sería financiación de nada. Téngase presente que hablamos de déficit de caja, que incluye la financiación del gasto de capital. Miremos entonces los rubros de financiación que los datos de 1987 nos exhiben. Siempre en puntos del PBI tenemos:

Lo cual equivale a 8 puntos del PBI. He encontrado 1,9 puntos de financiación más que de déficit. Mis dificultades para probar indirectamente un déficit de 6,1 puntos son un embarras de richesse.

Los dos primeros de los rubros recién enumerados son lo más típico que puede darse como financiación. El primero implica el uso de la imprenta monetaria como expediente de financiación. El segundo, que suma las letras monetarias colocadas por el BCU en el sistema financiero a las ventas netas de la Tesorería, representan el recurso característico a la deuda pública, externa o interna. Y el crédito de un banco comercial —o un banco de ahorro, el BROU es lo uno o lo otro desde el punto de vista de su captación de fondos— al Banco Central, ¿qué cosa representará? Pues, sin lugar a dudas, también una forma de deuda pública. Cuando el BROU capta fondos de depositantes y los deposita a su vez en el BCU, o los acumula como encaje excedentario a fin de esterilizar emisión, y en tanto sus inversiones correlativas no son las de un banco comercial ni de ahorros, sino las de un integrante de la autoridad monetaria, quien se endeuda es el sector público nacional; la República, más bien que el República.

Si el déficit hubiera sido de 4,1 puntos, pienso que con los dos primeros rubros tendría que haber sobrado. ¿A qué entonces el enorme crédito que el BROU de hecho le concedió al BCU? Es un poco presuntuoso pretender que a uno le aclaren las dudas las autoridades, pero yo me atrevo a sostener que las que yo he planteado aquí tienen un interés público genuino.

El déficit parece acelerarse

Cuando el presente gobierno asumió funciones, la economía uruguaya llevaba cosa de tres años y medio de contracción, y una contracción intensa aparte de extensa. Luego comenzó una expansión y muchas magnitudes se pusieron a subir. Por lo tanto muchas variables económicas deben de haber descrito en estos tiempos movimientos descriptibles por una curva de tendencia como la de los dos gráficos que acompañan este artículo, con un mínimo en el fondo del valle cíclico.

¿Hasta qué punto es dable esperar que esa clase de movimiento abarque las variables consistentes en flujos fiscales? Ciertamente, los ingresos por impuestos siguen esa ley motriz, ya que suelen contraerse y expandirse con el producto, y todavía a una tasa más que proporcional a la del producto físico. Pero ello no es fatal tratándose de gastos. Al contrario, el conocido concepto de finanzas anticíclicas presupone que los gastos se mantienen al margen de las respectivas fluctuaciones, por lo cual las de los ingresos determinan ingresos excedentes en la expansión y gastos excedentes en la fase contraria. En el caso uruguayo, no obstante, los flujos de gastos también rebotaron en el fondo del valle, hacia donde habían caído impulsados por la baja de la recaudación y por la existencia de un gigantesco desequilibrio, y se pusieron a crecer aceleradamente. Este observador ajustó con buen resultado tendencias parabólicas a los ingresos y gastos del gobierno central, y a varios componentes de éstos.

El gráfico I ilustra el caso del rubro "Remuneraciones y Previsión Social", que es lo que brindó mejor ajuste. Por su parte, la aceleración implícita en la tendencia parabólica es más marcada en el rubro "Inversión". Lo más interesante es que el rubro ingresos registró su mínimo en el primer trimestre de 1984, mientras que los egresos lo hicieron en el segundo de 1985 (y Remuneraciones y Previsión Social recién en el cuarto del mismo año). El resultado fue una reducción del déficit en la parte inicial de esta Administración, pero en el momento actual la tendencia es a que el desequilibrio se agrande.

El gráfico II, cuyo ámbito cronológico es totalmente distinto a los de las variables que recién comentaba, y su fundamento la simple observación de los números, representa la suma del déficit trimestral del gobierno central más el saldo de "Otras Cuentas Netas" del balance monetario del BCU, y su movimiento también resulta adecuadamente descriptible por una parábola. El mínimo se verificó en el cuarto trimestre de 1986, y a partir de entonces el desbalance representado por estos dos componentes, que tengo por los dos principales del déficit global del Sector Público, muestran un crecimiento acelerado.

Estas consideraciones, sumadas a las que expuse en el último artículo, me vuelven difícil aceptar las afirmaciones que provienen de fuentes oficiales en cuanto a que el déficit global continuará descendiendo. Como sobre los puntos anteriores, este articulista agradecerá que se le corrija. Es preciso destacar que las predicciones oficiales deben estar basadas en información sobre el futuro curso de las variables, mientras que yo me he apoyado exclusivamente en la observación de los hechos pasados, e implícitamente en la extrapolación de las tendencias. A lo que, faute de mieux, pienso que tenía derecho.

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