lucha. Al respecto hay que señalar que ya sabíamos que la lucha de clases era la esencia de la historia, pero hay que tener en cuenta su concepto esencialmente determinista de la conciencia humana y de la disposición de los agentes a la lucha, que no es el fruto de sus estimaciones negativas de lo que perciben como realidad, sino sólo el reflejo inconsciente de la infraestructura económica (cf. inter alia Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico).
El Sr. Rodríguez procura fortalecer su desvalida tesis sobre el voluntarismo de Marx con una cita del 18 Brumario..., que él califica de extensa, pero que ante todo es confusa. Me temo que la confusión esté inducida por la defectuosa traducción que vierte, ya que el texto que Marx publicó en Nueva York en 1851/52 claramente es, a mi modo de ver, en lo pertinente traducible por "las revoluciones proletarias... parodian (mock) los aspectos inadecuados..." en lugar de "se burlan", lo que saca el fragmento del contexto que encuadran las primeras palabras del opúsculo: "Hegel observa en algún sitio que todos los grandes acontecimientos... de la historia mundial de cierto modo se repiten. Omitió agregar: la primera vez como tragedia, la segunda como farsa". El tema de Marx en el ensayo es precisamente destacar lo inadecuado del intento de 1848 por contraste con la Grande Révolution.
Si el Sr. Rodríguez tiene más que escribir sobre estos temas, como es presumible, confío tener el gusto de leerle en Brecha, órgano del que es redactor, y a cuyos lectores no sería justo privar de sus estimulantes lucubraciones sobre Marx y el marxismo.