Nihilismo y Revolución

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RESULTA DIFICIL ENDILGARLE A MARX EL FRACASO DE UNA REVOLUCION QUE SU TEORIA NO CONDUCIA A PREVER. ¿CUALES FUERON, ENTONCES, LAS IDEAS QUE HICIERON POSIBLE LA REVOLUCION RUSA?

Muchos se representan a la Union Soviética o a la Revolución Rusa – que en este contexto son la misma cosa - enterrada junto al cadáver intelectual de Marx. Esto es por lo Menos debatible. Si se busca una refutación terminante del marxista por los hechos, se la encontrara sin dificultad en el alejamiento de los trabajadores de toda tendencia revolucionaria en general y del Colectivismo en particular, en el mundo económicamente desarrollado; junto con la elevación es particular de sus niveles de vida y si amortiguamiento de la amplitud del ciclo económico; todo en diametral oposición a las previsiones de Marx. Más difícil es endilgarle a Mars el fracaso de una revolución que su teoría no conducía a Prever y que se organizó de maneras que él ni siquiera había tratado. Tal vez, entonces, lo que fracasó Junto con la Revolución Rusa fue una cosa distinta. Vale la pena escudriñar esta cuestión, porque el aclarar que la Revolución Rusa fue en realidad una trágica equivocación nos ha llevado la mayor parte del siglo corriente. Al menos, para compensar en algo el tiempo perdido y, muy particularmente, la sangre derramada y la miseria mortal padecida, tratemos con todas nuestras fuerzas de averiguar cuales fueron las fuerzas que las impulsaron. No sea que las importemos de contrabando al siglo XXI, como tal vez sea inevitable y encima nos pillen desprevenidos

Hoy queremos inquirir cuáles fueron en realidad las ideas que hicieron posible la Revolución Rusa. Naturalmente ello implica desvalorizar un tanto los hechos de la revolución en sí mismos. Si los alemanes no hubieran conducido a Lenin, Zinoviev. Krupskaia y otros bolcheviques a través de Alemania hasta Suecia para permitirles entrar en Rusia en abril de 1917, y si Lenin no hubiera resultado un genio político, ¿habría habido una revolución de octubre? Probablemente no, pero la pregunta pertinente es otra: ¿Cómo fue posible la revolución?

¿Cómo habría sido posible ya antes la revolución de febrero, que había entrañado la caída del zar?

Las grandes revoluciones politicas han sido precedidas de una profunda transformación de las convicciones morales y religiosas de la población, las clases dirigentes incluidas. Asf la Revolución Francesa no se explicaría si buena parte de la aristocracia y el público educado en general no hubieran sido lectores atentos, si no entusiastas, de Rousseau, Voltaire, Holbach y los enciclopedistas. La pérdida de la legitimidad, que es un ente que se sitúa en la conciencia de la gente, más allá de lo jurídico, siempre ha precedido a la pérdida del poder.

La literatura rusa nos proporciona diversos testimonios del avance de ideas contrarias al antiguo régimen. En Padres e Hijos, de Turgenev, asistimos a una conversación entre un intelectual radical. Bazarov, un terrateniente, Kirsanov, y el sobrino de éste. Arkady, que se ha transformado en discípulo de aquel, El segundo le dice al primero: "No comprendo que sea posible rechazar toda regla, todo principio. ¿En qué basan ustedes sus actos?" El joven Arkady se interpone: "Ya te había dicho, Tío, que no aceptamos ninguna autoridad". Pero el mismo Bazarov no rehúye la respuesta: "Nuestros actos están basados en que queremos ser útiles, y en el presente lo más útil es negar, de modo que negamos". "¿Todo?". “Todo”.

Este es el nihilismo, que caracterizó la primera etapa de la intelectualidad radical rusa. La negación universal, que abarca toda las tradiciones, todas las creencias, no es menos extraño a los latinoamericanos de lo que podría creerse. Otra escena emparentada puede encontrarse en Los Poseídos (o Los demonios), la asombrosamente profética novela de Dostoievski aparecida en 1873, Otro intelectual radical, éste llamado Verjovensky, se jacta del progreso que los suyos han alcanzado ya, más allá de las apariencias. Pasa revista a los aliados ocultos que poseen: "Un maestro que se ríe con sus alumnos de su Dios y de su Patria está con nosotros... Los jurados que absuelven a todos los delincuentes están con nosotros. El acusador público que tiembla por no parecer suficientemente avanzado está, ciertamente, con nosotros. Entre los funcionarios y los literatos tenemos muchos, muchísimos, aun cuando no lo sepan...”.

Esencialmente, fue la obra de los intelectuales, a quienes en Rusia se llamó colectivamente la intelligentsia, palabra que derivaron del francés o del alemán. El nihilismo fue su primera actitud: la negación de todos los valores, que en lo material se traspuso en terrorismo. En síntesis, la idea de que la civilización descarriló en sus inicios y que por lo tanto la destrucción es creativa, al hacer lugar a una sociedad y una civilización nuevas, en las que el hombre se redimirá a sí mismo, conforme a su bondad original. Más tarde, la intelligentsia se orientó hacia el positivismo, hacia las ideas de Saint-Simon y de Comte. Estas completaron la obra de difusión del materialismo que ya estaba iniciada, a la vez que desplegaron ante los ojos de los rusos las perspectivas enormemente promisorias de la razón aplicada a la planificación económica y a la ingeniería social.

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