Burke y la Derecha

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TAN ALEJADA DE LA IZQUIERDA COMO DEL MISMÍSIMO FASCISMO, LA DOCTRINA DE BURKE -CARACTERIZADA POR UNA INUSUAL OPOSICIÓN A TODA FORMA DE INJUSTICIA Y OPRESIÓN- REPRESENTA A LA DERECHA PARADIGMÁTICA.

Para mí el pensamiento de Burke representa la derecha paradigmática, en el sentido de ser la doctrina más alejada de la izquierda, mientras que la derecha autoritaria -digamos. el fascismo- está mucho más cerca de ella.

Al escribir hace poco sobre la izquierda sostuve que el concepto había surgido durante la revolución francesa, y con la derecha, por obvias razones, acontece lo mismo. La revolución francesa no es un episodio histórico más. Es algo así como una división de aguas, o, usando la terminología de Jaspers, un tiempo axial, en torno al cual en política todo lo más importante desde entonces ha girado. Además la revolución francesa no es tampoco un episodio puntual, sino un proceso de progresiva radicalización, cuyo decurso suscitó sucesivas adhesiones y rechazos; la ocasión de una u otro sirve para definir posiciones políticas: cuanto antes el apoyo, más a la izquierda: cuanto antes la ruptura, más a la derecha.

La oposición de Burke fue poco menos que instantánea. En los albores de la revolución Inglaterra en general se mantenía expectante. El partido Whig, al que Burke pertenecía -y entre cuyos parlamentarios más destacados se contaba- la recibía con beneplácito. En particular, uno de sus principales líderes, James Fox, muy próximo a Burke, se declaraba "exultante". Es el período de la Declaración de los Derechos del Hombre, de la supresión de los privilegios feudales, de la constitución de la Asamblea Nacional. Muchos ingleses interpretaban los acontecimientos como la repetición tardía de su propia "Glorious Revolution" (1688-89). "Bienvenida al club de las monarquías constitucionales", parecían decirle a Francia. La sangre derramada el 14 de julio podía disgustar a algunos, pero, arguían los más, hay que recordar que no son ingleses. La mayoría, pues, se inclinaba a aprobar; los demás, a suspender el juicio.

No Burke. En una carta escrita el 9 de agosto de 1789, a menos de un mes de la toma de la Bastilla, a cinco días de la expropiación de los privilegios feudales. Burke, aun sin tomar definitivamente partido, se hacía cuestión de la aptitud del pueblo francés para gozar de la libertad.”, la vieja ferocidad parisina se ha manifestado de manera alarmante" escribía. "Es cierto que puede no tratarse más que de una explosión súbita... pero si no es accidente, sino cuestión de carácter, entonces ese pueblo no esta preparado para la libertad, y tendrá que tener una mano fuerte como la de sus antiguos amos que lo restrinja."- Y el 4 de noviembre, poco más tarde, si bien después que el rey y su familia fueran conducidos compulsivamente de Versailles a París, a un corresponsal francés le decía que la libertad es un estado de cosas en que la libertad de ningún hombre ni de ningún grupo pueda infringir la libertad de ningún otro, bajo la autoridad de un gobierno capaz de protegeria, aunque no de invadirla, sin lo cual "podéis haber subvertido la monarquía sin recuperar la libertad, y ahora debéis vivir dentro de un nuevo orden de cosas...del cual ningún hombre puede hablar por experiencia.”

Finalmente, el 9 de febrero de 1790. Burke dio estado público a su juicio adverso sobre los acontecimientos en Francia durante un debate en la Cámara de los Comunes. El acicate para este cambio de actitud provino de un sermón pronunciado por un clérigo, el Dr. Richard Price, en que se proponía el modelo francés para orientar reformas en Inglaterra, así como el continuado apoyo a la revolución proveniente de Fox y de Pitt. En aquella ocasión Burke dirigió sus baterías dialécticas contra el "espíritu de innovación", que veía opuesto a los principios de cualquier reforma genuina y sensata, y se declaró dispuesto a abandonar a sus mejores amigos y aliarse con sus peores enemigos para salvar a Inglaterra de ese peligro. De hecho su actitud le deparó un aislamiento político reminiscente del que más tarde sufriría Churchill por su rechazo radical del nazismo.

A la sazón Burke tenía sesenta años. Antes de su oposición frontal a la revolución francesa, que absorbería sus actividades hasta su muerte, siete años más tarde, ¿qué clase de hombre público había sido? Whig. como ya vimos, se identificaba con los revolucionarios de 1688. Nacido en Irlanda de madre católica, combatió toda su vida la discriminación en favor de los protestantes en su tierra natal. Cuando los colonos americanos se rebelan contra la metrópoli invocando el principio "ningún impuesto sin representación", se pone de su lado, a alto costo político, que incluye la enemistad del rey. Poco después concentra sus esfuerzos en el ataque a Warren Hastings, gobernante colonial en la India, acusándole de oprimir y explotar a los pueblos sometidos a su autoridad, en un esfuerzo que le insume años. Macaulay, nada próximo a Burke políticamente, escribió de él que, en materia de compasión frente a la injusticia y la opresión nadie lo sobrepasaba. Destaco estos rasgos de su personalidad porque es frecuente asociar estos sentimientos con la izquierda. Pero la distinción izquierda-derecha no es una cuestión de sentimientos ni de ideales, sino de conceptos del hombre, la sociedad y la historia. Como veremos en breve.

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