Liberalismo de Izquierda

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LA IZQUIERDA VIENE DEMOSTRANDO UNA PELIGROSA TENDENCIAA UBICAR A LOS DECIDIDOS PARTIDARIOS DE LA ECONOMÍA DE LIBRE MERCADO EN LA DERECHA POLÍTICA. PERO ESA VISIÓN ES APENAS UNO MÁS DE SUS ESQUEMAS. Y LAS COSAS -COMO SUELE PASAR- SON BASTANTE MÁS COMPLEJAS.

Existe una difundida inclinación a ubicar a los partidarios de la economía libre, del libre mercado, en la derecha política. La tendencia de la izquierda en estos días a verse a sí misma enfrentada, como adversario arquetípico, a un "neoliberal" ha fortalecido aquella propensión. Sin embargo, cuestión es más compleja. Hay, como veremos más abajo, partidarios de la libertad económica que se sitúan a sí mismos en la izquierda. Pero la primera incógnita que debe develarse es la del papel que los partidarios de la libertad económica otorgan a la razón.

Comparemos en lo pertinente las ideas de Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek. Es frecuente oír identificados los pensamientos de estos dos vieneses, pero -aparte de su común adhesión a los principios del libre mercado- existen entre ellos diferencias significativas. "El liberalismo es racionalista", escribe Mises. Y agrega que "confía plenamente en la razón del hombre." Compárense estos juicios con aquel otro de Hayek: "Si el deseo de hacer a la razón tan eficaz como sea posible es lo que se entiende por racionalismo, yo mismo soy racionalista. Si, en cambio, la palabra significa que la razón consciente debería determinar cada acción en particular, yo no soy racionalista, y ese racionalismo no me parece nada razonable." Para Mises, la libertad económica se sustenta a sí misma. Para Hayek requiere cimientos morales: es apuntalada por las virtudes, mientras que las virtudes son transmitidas por las tradiciones y exaltadas por la religión. Para Mises "el liberalismo se asienta sobre una teoría de la cooperación puramente racional y científica." Por tanto, ajena a la religión. Cabe calificarlo, nos participa, "...de indiferente y agnóstico." Si cree del caso en seguida disociar al liberalismo del ateísmo, es sólo para precisar que el liberal nada tiene que oponer a las creencias religiosas **...en tanto no aspiren a interferir en los asuntos sociales, políticos y económicos.” 

La estimación de la religión que hace Hayek, pese a autodefinirse agnóstico, es totalmente distinta, en tanto se basa precisamente en el papel de las creencias sobre el plano social y económico, como pilares de la base moral de la sociedad. Vale la pena citarle sobre este punto in extenso:

"..el hecho de que la tradición de reglas morales contenga adaptaciones a las circunstancias de nuestro medio que no son accesibles por la observación individual ni perceptibles por la razón, y que nuestra moral sea por tanto un instrumento humano que en ciertos aspectos es superior a la razón, por contener guías para la acción humana que la sola razón nunca podría haber descubierto ni justificado, explica porqué el valor de la moral tradicional resulta ininteligible para los intelectuales que están comprometidos con un estricto racionalismo o positivismo. (Ast)….Keynes Pudo declarar 'soy, y siempre seré, un inmoralista' y 'el saber convencional' se transformó en la frase despectiva con la que el típico intelectual echaba por la borda todas las convicciones conservadoras."

Esta comparación sugiere que existen por lo menos dos caminos que conducen a la economía libre, distintos aunque no necesariamente incompatibles. El liberal que transita por uno de ellos dice: "Me he aplicado a estudiar economía y la razón me dice que el régimen óptimo es aquél en que el Estado deja hacer libremente a los mercados y limita a un mínimo sus intervenciones."

El otro, en cambio, manifiesta: "La economía de mercado es la creación original de la civilización occidental, Sólo ella se ha mostrado compatible con esa otra creación de occidente, el estado de derecho, a la vez que capaz de allegar al grueso de la población niveles de vida nunca antes siquiera imaginados. Vale la pena aplicar nuestra razón para comprender cómo funciona esta creación espontánea de occidente para defenderla de sus enemigos y pugnar por dotarla de la base institucional más propicia para su pleno florecimiento." Como puede apreciarse, los papeles que una y otra postura asignan a la razón humana son nitidamente distintos: para la primera es un papel creador; la economía de mercado está primero en la cabeza de los liberales, y de allí pasa a la realidad, cuando han convencido a bastante gente de la bondad de sus ideas: para la segunda, la labor auténticamente creadora debe atribuirse a la espontaneidad histórica, la razón sólo puede acercarse a la comprensión de lo que incontables hombres y mujeres han logrado  sin proponérselo. Para aquéllos, el sistema funcionará con tal de que los gobiernos no interfieran con él: para éstos, el sistema económico no es sino parte de un sistema cultural más amplio, que comprende tradiciones y creencias, sin el sustento de las cuales no se mantendría en pie.

Este enfoque sugiere que algunos partidarios de la economía de mercado deberían ser clasificados dentro de la izquierda. De hecho hay algunos que así se consideran. Estoy pensando en particular en Murray Rothbard, y en el Cato Institute en general. Rothbard se ve a sí mismo y a los liberales en general en la izquierda. Parte de una génesis dialéctica de la economía de mercado. En el principio había, en su visión, un ancien régime; un concepto más amplio que el del antiguo régimen francés, que representa todo régimen represivo de la libertad, todo "viejo orden de despotismo, feudalismo y teocracia". Contra él se alzan los liberales y van imponiendo sus conquistas. Para Rothbard, la Revolución Francesa es un paradigma de avance del liberalismo contra el oscurantismo primigenio. Una visión claramente emparentada con la de Marx, para el cual la Revolución Francesa representa la victoria de la burguesía contra la aristocracia feudal, y su liberalismo económico la afirmación de la izquierda de la época.¿Cómo es que la izquierda se vuelve colectivista? El éxito de los liberales durante el siglo XIX les hace perder su fervor revolucionario, y en vez, de ello transformarse en guardianes del nuevo status quo, cuando todavía quedaba tanto por hacer para plasmar el ideal libertario. Ese entibiamiento de los liberales deja en la izquierda el vacío que los socialistas pasan a ocupar, por más que el estatismo de éstos aporta a la izquierda un ingrediente reaccionario. 

Los tres representantes de 10 que llamé derecha paradigmática -Burke, Hayek, Ortega-, de quienes me ocupé en las últimas semanas, eran partidarios de la economía de mercado. Los tres, al mismo tiempo, veían la economía de mercado como un orden espontáneo, desenvuelto a través de los siglos, al que nuestra razón sólo puede aproximarse. Para Mises y Rothbard, en cambio, la economía libre, que igualmente suscita su aprobación, es un fruto de la razón humana, que prueba matemáticamente su su-

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