Choque de civilizaciones

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Como decíamos el sábado pasado, la Guerra Fría fue un conflicto entre Estados. Ambos, miembros de la misma civilización. Cierto que tras 1911 sobrevino una profunda escisión política en Occidente, pero nunca podríamos excluir de Europa (u Occidente, casi lo mismo) a Rusia. ¿Occidente sin Chaikovsky? ¿Sin Dostoievsky ni Tolstoy? ¿Europa sin el ballet del Bolshoi? Y, sin completar la lista de indispensables rusos, nos vemos irresistiblemente impulsados a la negativa: Rusia era Europa, la URSS era, por tanto, Occidente. Pues entonces, si la caída del muro terminó con el comunismo, fuera de Corea del Norte y Cuba —dos Estados testimoniales, mantenidos por la caridad pública internacional a fin de que los niños puedan enterarse de lo fatal que era la vida bajo el comunismo— ¿no se desprende que estamos en el tiempo de coser y cantar, y licenciar para siempre a las tensiones y las angustias? Así pensó Francis Fukuyama: se acabaron todos los grandes conflictos, la historia tuvo un final feliz, ahora a vivir serenamente, bajo la democracia liberal. ¿Y los otros, los que no son Occidente? Pues no importa, porque no cuentan.

Pues resulta que no era tan así. Es lo que pensó, a su vez, Samuel P. Huntington. Su libro —El Choque de las Civilizaciones— que data de 1997, es prácticamente contemporáneo del de Fukuyama. Ambos entablan su trabajo sobre el colapso de la URSS. Fukuyama parte de la base de que fuera de Occidente no hay nada que cuente. Por su parte, Huntington teme que Fukuyama restrinja los conflictos a enfrentamientos militares clásicos entre Estados y alianzas de Estados. Ello lo lleva a replantearse la esencia de lo que en inglés llama clash y yo estoy traduciendo aproximadamente por "choque". De donde llega a desprenderse que ni los Estados son los únicos sujetos de enfrentamientos bélicos ni la guerra clásica es el medio exclusivo de ejecutarlos.

Sin espacio para trazar siquiera en escorzo la teoría de Huntington, permítaseme detenerme un instante en la nómina de civilizaciones que aquel nos propone. Los individuos del universo de civilizaciones serían los siguientes: 1) la Sínica (China); 2) la Japonesa; 3) la Hindú; 4) la Islámica; 5) la Ortodoxa; 6) la Occidental; y (tal vez, el autor no está seguro) 7) la Latinoamericana. Por supuesto, hay dos acepciones del vocablo "civilización", una que admite solo el singular, cuyo opuesto es "barbarie", según sea el nivel cultural del pueblo de que se trate. La segunda acepción, que abarca los pueblos cuyo nivel cultural los capacita para ser reconocidos como civilizados. El primer tratamiento del tema en la literatura universal pertenece a Herodoto, que distinguió en tal sentido entre Europa y Asia, según para él equivalían a Grecia y Persia respectivamente. Para el padre de la historiografía, una civilización se basaba en la herencia biológica ("la sangre"), el idioma, la religión y el estilo de vida. Esto, y la nómina que antecede, podrá servirnos para captar el concepto de civilización en la acepción que admite plural.

El enfoque de Huntington permite que comprendamos lo que está aconteciendo en el mundo. Mirando a través del prisma de aquel, se percibe que hoy en día hay una guerra en proceso. No ya una guerra fría, como la que concluyó hacia 1990, entre dos Estados, sino un enfrentamiento bélico de considerable temperatura. La primera acción que encuadra en semejante panorama fue el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001. Como es obvio, ese golpe, cruento como fue, no puede evaluarse militarmente por las bajas que causó, sino por su enorme potencial terrorífico. EEUU, considerado inexpugnable militarmente, se vio sometido a un atentado salvaje, sorpresivo, anónimo (al menos inicialmente), cuya repetición habría hecho un infierno de aquel, y cualquier otro, país.

Una característica a señalar especialmente es que el ataque del 11/9 no se pudo imputar a un Estado soberano, susceptible de haber sido objeto de represalias y declaración de guerra. Cuando se dispersó la humareda supimos que su autor fue una organización de fines bélicos pero no asociada a ningún Estado. Complicidad sí podía imputarse a Afganistán, y por eso la invasión punitiva de que le hicieron objeto no despertó la misma resistencia que causó la guerra contra Irak. Resistencia incluso en los EEUU, como las elecciones congresionales lo están poniendo de manifiesto. Pero en esto, y casi todo lo demás, perturba la incomprensión de la opinión pública la novedad que tenemos por delante, el choque de civilizaciones. Oigamos hablar a Osama bin Laden, el jefe de la organización que se responsabilizó por el 11/9, Al-Qaeda, en una entrevista concedida a un medio islámico: "Esta batalla no es entre Al-Qaeda y los EEUU. Es una batalla de musulmanes contra los cruzados globales". La palabra "cruzados" hace referencia a las Cruzadas de la Edad Media; "cruzados globales" en el texto citado significando, entonces, "los cristianos occidentales de todo el mundo que siguen queriendo oprimir al Islam". Otro aspecto de interés es el nombre completo de Al-Qaeda, término este que significa "la base". ¿Base para qué? Para la guerra santa jihad, guerra santa que ordenó el Profeta al morir en el año 632 DC para la difusión del Islam.

Estamos, pues, ante una guerra, en la que chocan la civilización Occidental y la Islámica. Para los musulmanes las consecuencias pueden ser favorables, como, ante todo en Irak, que se ha liberado de la trágica dictadura de Sadam Hussein y puede llegar a probar por primera vez el dulce sabor de la democracia liberal. Para Occidente, los costos parecen acumularse en los EEUU. Ciertamente no porque haya buscado ser el líder de Occidente, donde reside solo por filiación. En la 2ª Guerra Mundial el movimiento separatista parecía inconmovible, y F. D. Roosevelt tuvo que recurrir a medios extremos para sobreponerse a él y lograr la victoria sobre el totalitarismo. Desde entonces, como líder de Occidente, no ha dejado de soportar costos crecientemente onerosos. ¿Será por ello que en América Latina cada vez se levantan más voces para tratarlo de potencia imperial? ¿Creerán por ventura que es un buen negocio?

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