En la porción del mundo que llamamos Occidente, compuesta por América del Norte, buena parte de Europa y algunos países de Asia, los gobiernos tienden hacia la derecha. En las restantes regiones, hoy se inclinan hacia la izquierda.
De la división entre izquierda y derecha (en términos políticos, se entiende): ¿cuál de las dos avanza?, ¿cuál retrocede? Al ciudadano uruguayo, a quien pronto se le llamará a las urnas a fin de elegir entre una y otra para sí mismo, bien puede interesarle esta pregunta. Y, se entiende, la pregunta va para el mundo entero, o tanto del mundo como sea para nosotros cognoscible.
En el rincón que nos tocó a nosotros nacer, América del Sur, o tal vez América del Sur y Central, diríase que la izquierda es la que se expande. En ese ámbito se destaca, como decana de la izquierda, Cuba, estructurada como una copia de la URSS, suministradora ésta de alimentos a los cubanos, hasta que Venezuela tuvo que tomar la posta. Y Venezuela, por supuesto, a título propio, siendo Hugo Chávez el siguiente dictador comunista: no se reconocen, en el mundo entero, presidentes vitalicios, sino solo reyes vitalicios y presidentes transitorios. También es necesario remarcar los incipientes alumnos de dictadores de Bolivia y de Ecuador, impelidos asimismo por Chávez. Respecto de Argentina, no es posible ver en el matrimonio Kirchner —que rige el país desde hace ya casi una década— permanencias equivalentes a casos anteriores. Ahora se ven enfrentados a una lid electoral, que podría poner en peligro la continuidad de ambos en el poder. Por ahora, su argumento central reside en la amenaza de caos económico, si la pareja llegase en algún momento a faltar en los asientos del poder argentino. En cuanto a América Central, Nicaragua y El Salvador contribuyen a la especie de sus antecesores, solo que menos visiblemente, al menos desde este observatorio sureño.
Ocupémonos ahora de la gran porción de lo que llamamos "Occidente", compuesto por EEUU, Canadá y México, más Europa occidental, central y nórdica, amén de áreas que no caben en la misma descripción geográfica, pero sí desde el punto de vista cultural: Australia y Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur, Taiwán, etc. En el conjunto de las varias áreas que he señalado, el dominio de las derechas es claro. Gran Bretaña, que tiene la mayoría del Parlamento en manos del Partido Laborista, es una de las dos excepciones. Pero el reciente escándalo por el gasto en que han incurrido muchos diputados puede ser el principio del fin de la supremacía laborista y de Gordon Brown como primer ministro. España es otra excepción en Occidente, pues el jefe de Gobierno, Rodríguez Zapatero, es socialista. Pero las votaciones en todos los países occidentales se tornan cada vez más inclinadas a la derecha.
Nos quedan dos regiones del mundo en que identificar la orientación política del gobierno, dos regiones vecinas entre sí geográficamente: una la de los Estados sucedáneos de los ex imperios comunistas, Rusia (URSS) y China, en primer término y, en segundo, la familia de países islámicos. Comencemos en el par ex comunista. China es el más sencillo de los dos. En su propio terreno, su política económica es la de libre mercado, pero nominalmente sigue llamándose "comunista" y le da amplia ayuda pecuniaria a la requetecomunista Corea del Norte. Y bien amplia la ayuda ha de ser si los norcoreanos se dan el lujo de estallar una señora bomba atómica solo para asustar a los burgueses. Al mismo tiempo, mantienen a Hong Kong como una unidad perfecta de mercado libre, estilo de vida incluido, en donde los chinos, como tales, carecen de derecho de entrada. En Rusia la cosa es más complicada, al punto que, en el juego de izquierda/derecha por sectores, debo pedirle al lector que acepte un empate: en China por la mezcla de valores y en Rusia, diría yo, por la neutralización recíproca entre políticos comunistas y economistas liberales.
Y ahora nos toca cerrar el panorama con los países musulmanes. Aquí no puedo abstenerme de atribuir la izquierda a este sector. Pero no izquierda basada en los valores de la igualdad, o del trabajo, o del odio a la burguesía, sino por el único valor de Mahoma, el Profeta de Allah, y su portavoz en el Corán, el Libro Sagrado. ¿Quién rige hoy en el mundo? El Occidente. Mientras el hecho sea inobjetable, en tanto reine la Cruz, los musulmanes serán de izquierdas. Cuando reine la Media Luna, serán de derechas. Tan sencillo como esto. Por ahora, inevitablemente, luchan con serias dificultades. Miren ustedes la elección que acaba de llevarse a cabo en Irán, en la cual debía ganar Ahmadinejad, según el dictum de los ayatolás, pero alguien se durmió y, cuando habían contado los votos el rival de Ahmadinejad tenía una enorme mayoría, imposible de ocultar. Bueno, Ahmadinejad (de paso, es amigo de Hugo Chávez, y asistió a su primera posesión en Caracas), como decía, hizo lo que pudo, pero el fraude era demasiado grande para ocultarlo. Ahora ya el mundo sabe lo que pasó.