El nuevo FA

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DANILO ASTORI HA TRAZADO LAS LÍNEAS DE UN PROGRAMA ECONÓMICO CON MUCHA MAYOR CLARIDAD, AUDACIA Y COHERENCIA QUE TODAS LAS FUERZAS POLÍTICAS EN LA ZAFRA 2004 Y EN LAS ANTERIORES.

Pocas veces habrá podido contemplarse un volte face político semejante al que el FA dio días atrás, al proyectar a Danilo Astori al primer plano del poder partidario. Helo aquí súbitamente, luego de un largo exilio en el desierto, recorriendo ahora las capitales del mundo a la derecha del líder máximo indiscutido de la coalición, que no tuvo empacho en proclamar que para él “sería realmente inigualable (sic) contar con un ministro de Economía de las condiciones y cualidades del senador Astori.”

Y de hecho lo que Astori hacía en la gira iba mucho más allá de posar para que Vázquez recordara y encomiara sus aptitudes de economista y operador financiero. Durante su periplo, en una secuencia de declaraciones a la prensa, Astori fue trazando las líneas de un programa económico con mucha mayor claridad, audacia, y coherencia, no solo que todas las fuerzas políticas en la zafra de 2004, incluso el FA preastórico sino, me atrevería a decir, que todos los autores de opúsculos partidarios han logrado plasmar desde tanto tiempo atrás como mi memoria consigue retrotraerse

Astori elogió el canje de deuda que las autoridades concretaron como solución, por lo menos parcial, a la crisis financiera en que el país se vio envuelto, mientras Tabaré Vázquez, y con él toda la plana mayor del FA, sostenían que el gobierno no buscaba otra cosa que postergar el default inevitable hasta el próximo período presidencial, por lo que convenía declarar aquél abiertamente, remedando encima de todo el gesto desafiante de Néstor Kirchner. El golpe de timón tuvo suma importancia, como expresión de la nueva moderación, a la vez que como confirmación del flamante reparto de influencias; pero son otros los aspectos realmente trascendentales. Ellos son los siguientes:

  1. Declaración en contra de los monopolios legales. De una manera más abierta y firme que ninguna voz política lo había hecho hasta ahora. Tenga en cuenta el lector que implica rendir uno de los baluartes principales del socialismo batllista. No habría ninguna reforma estructural capaz de superar a esta en importancia
  2. 2. Aprobar el principio de la asociación de empresas privadas con las estatales. Otra fortaleza, feroz y exitosamente defendida ayer, hoy como quien dice librada a la demolición. Es cierto que Astori no habló de privatización, pero una empresa estatal sin monopolio bien asegurado nunca encontraría un socio privado ni público. Una empresa estatal sin monopolio y sin socio extranjero es un destinatario al CTI económicofinanciero
  3. Créase o no: “¡Fin de la inamovilidad!”. Lo que muchos políticos habían osado pensar o susurrar, pero ninguno se había jamás atrevido a enunciar en alta voz. Textual de Astori: “Uruguay debería ir promoviendo un descenso en el número total de funcionarios". "Quizás habría que estudiar formas de agilizar los procesos de amovilidad de los funcionarios, que a veces son muy lentos.”

¿Qué más? Sí, hay unas cuantas cosas más, pero al lado de lo ya consignado todo parece baladí. Más vale dedicar el resto de espacio que me resta para inquirir cuál es el significado del prodigio que estamos presenciando. Enfocando la interrogante desde el ángulo político, lo que también nos llevará a plantear el tremendo enigma sobre qué va a suceder con todo esto entre ahora y octubre

Más allá de toda duda, el ingreso de Astori en escena en un papel protagónico tiene que ver con los resultados electorales de las internas en junio pasado. Un conocido politólogo opinó que la dirección del FA quedó groggy con un resultado descriptible como un empate técnico, cuando la coalición había ya gestionado una zona de exclusión en la plaza Independencia para festejar, tras una supremacía estimada en más del 50% del total. Yo no estoy en manera alguna seguro de que lo hecho revele una lucidez disminuida, comparable al estado psíquico de un boxeador fuertemente castigado. Para mí fue una reacción lógica, por más que pueda haberse tratado de una sobre reacción. En seguida vamos a verlo. Lo que puede haber acontecido es que la experiencia haya impactado a la plana mayor como una repetición de lo acontecido un quinquenio atrás, cuando una infortunada encuesta en boca de urna lanzó a las masas al festejo, hasta que el escrutinio real sembró el desconcierto, forzando la desairada fuga de Tabaré por las azoteas de la ciudad. Es concebible que el liderazgo izquierdista se haya preguntado si sería en verdad su ineluctable sino el tener que arriar banderas cada vez que, con bases sólidas, se tiren, como popularmente suele decirse, una fija; y que ello haya sembrado la inseguridad en sus filas, y a su vez la inseguridad haya suscitado una exagerada reacción. Pero la reacción se encaminó en la dirección justa, no desorientada, como en seguida podremos apreciar.

En ciencia política es vastamente conocido el teorema del votante medio. Se trata de lo siguiente. Imagine el lector una gráfica cuyo perfil es representable por el del lomo de un camello, con sus dos gibas, la altura de las cuales indica la preferencia electoral de los ciudadanos. Digamos que la joroba de la izquierda representa el apoyo a Tabaré y el de la derecha a Larrañaga. El tramo entre las dos gibas representa la zona de electores susceptibles de desplazar su apoyo de un candidato al otro. Supongamos que Larrañaga altera su discurso preelectoral en la dirección izquierdista, y con ello tiende a acercarse al caudal electoral de su rival. Viendo Tabaré que con ello su adversario ha ganado terreno, a su vez va él a intensificar programas de centro en su campaña, hasta que los dos estén prácticamente en la misma posición. Entonces la línea de la preferencia electoral pasa a tener una sola joroba, asociada a la lealtad por un mismo programa, el favorecido por el votante medio, y los caudales electorales se emparejan. Cualquiera puede ganar

Ahí es donde Tabaré razona de esta manera. “Mi política de desplazar mi programa más aún hacia la derecha me ha dado resultado, pero no lo he llevado bastante lejos. Tengo que seguir adelante.” En principio está bien, pero si el deslizamiento de Tabaré llega a pasar su programa a la derecha del de Larrañaga, de forma tal que vuelve a constituirse un nuevo par de gibas, solo que ahora la de Tabaré está a la derecha de la de Larrañaga, las bases del teorema se desmoronan, y el método ya no sirve para predecir nada. Mucho me temo que el electorado frentista esté viendo este sensacional salto mortal de Tabaré como equivalente a una rendición con armas y bagajes de la izquierda a la derecha. Que es tanto como decir, en su habitual lenguaje, al neoliberalismo. Y no puedo dejar de contemplar la posibilidad de que muchos líderes cambien radicalmente de postura política. Raúl Sendic ha dicho ya: “Astori no puede ser el ministro de Economía del Frente.” Y no puede descartarse actitudes igualmente radicales en líderes tales como Reinaldo Gargano y Marina Arismendi. Con lo cual la única posibilidad de evitar escisiones decisivas como las recién sugeridas implicaría la retirada deshonrosa de Tabaré y la pérdida de su imagen de líder

Como se ve, una situación crítica, de enorme interés. De aquí en más, quienes nos interesamos por la política no vamos a conocer un minuto de tedio.

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