Crisis en el Medio Oriente

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HAY QUIENES, DE TANTO ODIAR A GEORGE W. BUSH, TERMINAN APOYANDO AL FACTOR DEL 11/9.

Veamos primero cuáles son los ítems que configuran esa crisis. 1. La llamada “guerra de Irak”, que debería denominarse “en Irak”, ya que la República de Irak no es parte en ella. Allí combaten guerrillas y terroristas musulmanes de variados orígenes, bajo la dirección del saudí Osama bin Laden, contra las fuerzas de los Estados Unidos. La ciudadanía de Irak exteriorizó en las urnas, a riesgo de sus vidas, su postura contraria a Saddam Hussein, dando un espaldarazo moral, en opinión de algunos, entre los que me cuento, a la invasión de aquel país por los EEUU, que liquidaron sin problemas, y con escasas bajas en ambas partes, el previo choque bélico propiamente dicho.

2. El conflicto entre la República Islámica de Irán y las autoridades multinacionales, que han intimado a su gobierno cesar en el proceso de enriquecimiento de su stock de uranio, con la potencialidad de permitirle construir bombas atómicas, a lo cual el gobierno iraní se ha negado terminantemente. Según la opinión de Naqib Sandeh, catedrático de ciencia política de la Universidad de Teherán (capital de Irán), esa situación podría desembocar en un conflicto bélico. El 25 de marzo pasado la prensa europea citaba al politólogo iraní, en cuanto a que la situación actual “acabará llevando finalmente a la guerra. No hay otra solución y al final pasará como en Irak”.

Últimamente la tensión entre Irán y Occidente se ha intensificado por la captura de 15 militares británicos por fuerzas iraníes, alegando que se hallaban ilícitamente en su propio territorio, mientras los prisioneros alegaron haber sido aprehendidos en territorio irakí. Recientemente, el primer ministro británico, Tony Blair, declaró a la prensa “esperar que el gobierno de Irán recapacite” al respecto, lo cual, leído entre líneas, no es de difícil interpretación

3. Por supuesto, la permanente tensión resultante de la creación del Estado de Israel y su continuidad no debe olvidarse. El armamentismo iraní, en sus orígenes, obedece a ella antes que a cualquier otro factor. 

Israel, parece imperativo consignarlo, es él mismo una potencia nuclear y sus fuerzas armadas poseen planes para destruir las instalaciones iraníes dirigidas a producir armas nucleares.

4. No todos los actores de la crisis se sitúan en su principal escenario: el presidente Bush, su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y los miembros de los cuerpos legislativos de los EEUU también son protagonistas: Bush y Rice, comprometidos a fondo a lograr la victoria en Irak y el Congreso y Senado, en su mayoría, tenaces luchadores por el retiro de las fuerzas norteamericanas.

¿Qué motivos impelen a los actores? a) Osama bin Laden lucha por devolver al Islam su pasada jerarquía, restaurándolo en la estatura internacional de que gozaba en el siglo XVII. Hoy combate contra los EEUU, pero éste no es para él específicamente el enemigo. Ha tenido su primer gran victoria dirigiendo las guerrillas de Afganistán en su enfrentamiento con la URSS (1979–92), en el cual aceptó de buen grado la cooperación de los EEUU. Pero esa ayuda no cambió sus sentimientos acerca de la principal potencia de Occidente, precisamente porque ella era la principal fuerza del Occidente, por tanto su verdadero enemigo

Según Bernard Lewis, después de la retirada de las tropas soviéticas derrotadas, bin Laden se dijo: Hemos derrotado a los más duros, ahora vayamos tras los más blandos, y puso en marcha lo que sería el mayor ataque terrorista de la historia, contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Nuevamente de acuerdo con Lewis, bin Laden se declaró sorprendido por la dureza de la respuesta norteamericana, que incluyó la invasión de Afganistán e Irak, y ahora se halla reducido a mantener una ofensiva terrorista contra las tropas de EEUU, lo cual es una operación esencialmente defensiva, si bien la eventual retirada de esa fuerza podría tornar la primera relativa derrota de Al Qaeda en el mayor de sus éxitos.

b) Puede sonar extraño, pero los actores más vehementes en esta conflictiva situación parecen hallarse en los EEUU, dentro de la oposición a su gobierno. Vehementes al punto de desear vivamente la derrota de las fuerzas norteamericanas en territorio irakí. Por tanto, de tanto odiar a Bush terminan apoyando al factor del 11/9.

Tal es el tema central del libro de Dinesh D´Souza, The Enemy al Home (El Enemigo en Casa), en cuya página 1 se lee, traducido por este articulista, lo siguiente: “La izquierda cultural también incluye unos pocos republicanos, notablemente los que adoptan una postura de izquierda en política internacional y temas sociales. Algunas figuras descollantes de este grupo son Hilary Clinton, Ted Kennedy, Nancy Pelosi, George Soros y Noam Chomsky” (lista ligeramente expurgada). Toda esa gente desea con toda el alma que bin Laden emerja triunfador en el Oriente Medio, a pesar de que sus valores son diametralmente opuestos a los del fundamentalismo islámico. La izquierda intelectual norteamericana está a favor del divorcio sin culpa, el aborto libre, el matrimonio de los homosexuales y todo lo demás propio de la izquierda

El fundamentalismo islámico siente repugnancia y odio por Occidente precisamente porque allí se abren las puertas a eso que ellos tienen por el colmo de la inmoralidad. La izquierda norteamericana quiere el triunfo de bin Laden en el Medio Oriente porque, inocentemente, creen que el ámbito de influencia a que los fundamentalistas aspiran es puramente local. Ignoran que ellos tienen nostalgias del dominio mundial que, como veíamos hace una semana, fue suyo hasta hace cosa de cuatro siglos, después de haberla disfrutado casi un milenio

Y, para concluir, c) y d) Los móviles de los dos restantes actores, Irán e Israel, permanecen estables desde hace mucho tiempo: Irán, el de hacer trizas de Israel, en tierra que se le robó al Islam, incluso con los sitios sagrados para el Islam que ella contiene, e Israel, el de resistir todo lo que sea preciso, y con todos los medios a su alcance, hasta la muerte.

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