Tomo hoy la pluma para deplorar la decisión del presidente de viajar a Cuba en plan de amigo, suyo y del Uruguay, del régimen comunista que allí impera, rindiéndole homenaje en las personas de Fidel Castro, el dictador Nº 1, y de Raúl Castro, el Nº 2, ambos por igual dueños de sendos pares de manos tintas en sangre, y de gruesas cadenas con las que se aseguran de la esclavitud de los islaños, ya se hallen o no en los edificios cuya condición de prisiones es confirmada por las rejas y las inscripciones del caso, pues, en realidad, la pequeña isla es una gran cárcel en su totalidad.
No escribo estas palabras a la ligera. Las razones que tengo para sustentarlas no son baladí. El lector que siga la lectura hasta el fin verá que mis fundamentos son irrebatibles. Paso a enumerar las razones que voy a exponerles
Razon 1. La razón primera es por sí sola definitiva: es la prohibición que pesa sobre los cubanos residentes en la isla de abandonar su territorio por hasta los más breves lapsos. Esto por sí solo identifica el territorio de que se trata en su carácter de prisión. La condena es por vida y por haber nacido en Cuba, pura y simplemente. Los cubanos odian la condición subhumana en que vegetan. Lo puedo afirmar sin temor a equivocarme porque decenas de miles cubanos arriesgan anualmente sus vidas para librarse de la esclavitud que padecen. Con ese fin se embarcan, varios cada noche en balsas de confección casera, cuya flotación procuran agregando neumáticos viejos a una caja de cartón u otro material igualmente precario. La probabilidad de llegar a la Florida, luego de evadir la policía marítima, es estadísticamente de 3 de cada 4, sin tener el cuarto que no pasa otro destino que ser pasto de los tiburones.
Los desesperados que juegan a la ruleta rusa, al borde de un suicidio, tienen menos posibilidades de morir en la experiencia: una en cinco.
Esta es la consecuencia más visible, o más trágica, de la Revolución Cubana; pero, en tanto Fidel inició su actividad revolucionaria supuestamente para liberar a sus compatriotas de un dictador ladronzuelo a fin de que Cuba fuera una democracia conforme a la ley, no tardó en revelar que él eramarxista-leninista desde siempre, y procedió a confiscar todos los bienes de capital privados, nacionales y extranjeros y unirse estrechamente, en todos los aspectos, con la Unión Soviética, la cual le dio asistencia financiera en gran escala. Todo ello hasta que los rusos se hartaron de ser pobres y de tener un nivel de vida tenebroso, dentro de una circunscripción permanente, pues para moverse a otros lugares dentro del mismo país requerían un pasaporte interno, mientras que el permiso para viajar al extranjero, para la gente ordinaria (ni gran artista, ni gran escritor, ni deportista descollante, ni miembro del partido), era prácticamente inalcanzable. Durante mucho tiempo los habían sosegado con las ideas de que la Revolución era muy nueva, y el impacto de la guerra habría que superarlo, pero en la década de los ‘80 todos los hombres y las mujeres, de todas las edades, dijeron ¡basta! y la temible URSS espontáneamente se hizo polvo. En Cuba no ha ocurrido aún lo mismo porque los Castro han mantenido la política del Terror inconmovible. Si Stalin, que mató gente sin asco en cuanto husmeó un tufillo de rebeldía, hasta superar los 20 millones, hubiese sido inmortal, la URSS seguiría tan campante
Razon 2. La segunda razón fue el terrible fracaso económico de la Revolución
Cuba era el segundo país, después de Argentina en cuanto a ingreso per cápita de toda América Latina. Hoy apenas si podrá superar a Haití. El gran agravio para Fidel era el monocultivo azucarero y el sesgo en el negocio del turismo hacia la prostitución. Casi medio siglo después el desarrollo industrial sigue atascado en la fabricación de azúcar y el turismo, con una base de hoteles de lujo, hasta hace poco vedados a los nativos, salvo las mujeres que ejercen el lenocinio, más numerosas que antes. ¿A qué atribuir esa ineficiencia más grave aún que la soviética? Un economista francés, René Dumont, contratado por Fidel para organizar la planificación económica, escribió un libro (Cuba, estil socialiste?) donde imputa el fracaso al entremetimiento incesante de Fidel en el trabajo de los planificadores, enmendándoles la plana sin cesar. Un film cubano, del acreditado director Gutiérrez Alea, “Guantanamera”, se burlacruelmente de la planificación económica en Cuba, y sólo el prestigio del realizador evitó que fuera censurado. La pobreza extrema se aprecia en cualquier imagen que la prensa publica del casco central de La Habana, como la que exhibe El País de junio 22 (pág. A6), otrora hermoso, hoy sencillamente sórdido. En el mismo lugar se informa a cuánto ascienden los salarios promedio: el equivalente de entre US$ 15 y 20 mensuales. Sin duda, por más que los precios sean bajos, sueldos de hambre. Imagine el lector la amarga ironía con que la gente del pueblo recibió la noticia de que ahora ellos también tienen acceso a los hoteles de lujo.
Razon 3. El Dr. Tabaré Vázquez es el presidente de una república cuya Constitución es, como suele decirse, liberal. Su artículo 7º dice así: “Los habitantes de la República tienen derecho a ser protegidos en el goce de suvida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad”. Ello requiere un juramento del Presidente de la República. La misma Carta, artículo 188,contiene el texto del juramento a prestarse antes de la asunción del cargo. Lafórmula a tal efecto es la siguiente: “Yo, N. N., me comprometo por mi honor a desempeñar lealmente el cargo que se me ha confiado y a guardar y defender la Constitución de la República” ¿Qué interpretación podrá dársela a la actitud de un primer mandatario que asume el compromiso antedicho, incluyendo elgarantizar a toda la ciudadanía la libertad bajo la Ley, y luego, voluntariamente, sin ningún compromiso exigido por relaciones exteriores, ante el mundo, hace gala de tener convicciones estrictamente opuestas, como sin dudatienen los hermanos Castro?
Otra pregunta: ¿No es evidente que el viaje del Presidente a Cuba constituyó un gravísimo error?