Esta es la última edición en que BUSQUEDA aparece con su fisonomía acostumbrada, de revista mensual. En adelante nos verá usted con forma tabloid, llegando a sus manos cada miércoles, a partir de setiembre.
¿Otro semanario? En cierto modo, sí. Deliberadamente reununciamos a un mercado que dominamos, que, pasado el centenar de números, es nuestro, para entrar en otro en el cual la competencia es y será dura. Para varios de los redactores, esto significa complicarse la vida. Más de un amigo bien intencionado nos ha preguntado si lo habíamos pensado bien. Y nosotros no ignoramos los inconvenientes. Pero hay una razón poderosa para hacerlo. Esa razón es usted.
Una nueva etapa se avecina para el país, que reclama una nueva BUSQUEDA. Los tiempos en que podíamos esperar que usted estuviese alerta para detectar nuestra salida, han quedado atrás. Ahora, con la apertura política, usted va a estar solicitado desde todos los ángulos. Diversas voces, que habían resonado en el pasado, están volviendo a hacerse oír. Y se multiplicarán. Ante nosotros se abría una opción: o quedarnos con una élite influyente, que seguiría de todos modos interesada en nuestros comentarios, o acercarnos a usted, y competir por su atención. Ya ve usted lo que hemos resuelto: vamos a luchar por ella.
¿Otro semanario? Pues bien, en otro sentido, decididamente no. BUSQUEDA. Igual que siempre. Sólo que distinta. Nueva, pero la misma.
Vimos la luz en enero de 1972. Era un pequeño cuadernillo, al que costaba llamar revista. En lo periodístico, muy amateur. En una subsiguiente etapa, fuimos ganando profesionalidad. Nuevas plumas, algunas internacionales, aportaron sus contribuciones. El material gráfico y la compaginación fue afinándose. Siempre con la misma meta: hacer oír nuestro mensaje, acercarnos a usted con ese fin.
A través de estas etapas, más allá de la que va a iniciarse, está nuestra razón de ser esencial.
Creemos en la libertad, estamos dispuestos a jugarnos por ella. Queremos que usted defienda la suya, y que esté en condiciones de hacerlo. Para ello, que se halle informado. Creemos en su derecho a tener información objetiva, exenta de todo sesgo deliberado. Nos proponemos brindársela, de una manera que nuestra mensual periodicidad anterior tornaba imposible. Y queremos seguir ofreciéndole, ahora con más asiduidad, nuestra opinión sobre la actualidad y sobre los grandes temas de siempre. Creemos firmemente que la convivencia democrática es un proceso dialéctico, y que en el proceso dialéctico uruguayo nuestra voz –lo decimos pese al peligro de ser mal entendidos– es insustituible.
¿Para qué seguir? Usted nos conoce. De la firmeza de nuestras convicciones, ha tenido usted un testimonio prolongado. De la persistencia de nuestro rumbo, pese a ocasionales borrascas que podrían haberlo torcido, no tiene usted dudas. Sobre la pertinencia para usted de nuestro análisis económico y político, su firme lealtad es la que ha logrado convencernos a nosotros mismos, hasta animarnos a dar este paso mayor. Sólo queda que le demos a usted prueba de nuestra aptitud profesional para la nueva faena, y logremos presentarle un periódico ágil, ameno, equilibrado en su cobertura, aparte de íntegro y riguroso.
A intentarlo nos aprestamos. Y usted, como siempre, será el juez.