Se ha anunciado que la Universidad de la República y el SODRE construirán en coordinación un complejo edilicio dedicado a las artes, que se llamará Gran Centro de Cultura Nacional.
Esta edificación se levantará en el predio que quedó vacante al ser consumido por las llamas el Estudio Auditorio, propiedad de la segunda de las entidades que participan en el proyecto.
Luego del incendio, ocurrido hace diez años, no se procedió a la reconstrucción de la sala de conciertos destruida. Aparentemente, ella no se hallaba asegurada, o lo estaba sólo por una suma nominal.
Según nuestra memoria nos indica, esa grave omisión jamás fue explicada. Tampoco se suministró información al público respecto de quién o quiénes habían sido responsables por ella, ni de las medidas que se habían adoptado para intentar un resarcimiento del patrimonio público frente a los omisos.
No parece que quepa invocar una presunta prescripción para cubrir con un manto de olvido el hecho de que un valioso activo nacional se perdió por la desidia de sus administradores. Ni es sensato que se vuelvan a desembolsar fondos públicos sin que los damnificados por aquella omisión sepan cómo y a causa de quién aconteció, ni qué se hizo oportunamente al respecto, ni qué medidas se adoptaron para evitar repeticiones.
No sea que, tras un nuevo descuido, haya que volver a transformar el Centro que se proyecta en un nuevo Espacio Auditorio, techado como el actual por la bóveda celeste.