La ley de apertura del sector bancario, respecto de cuyo mensaje original habíamos saludado con entusiasmo la sencillez y la limpieza, tuvo una evolución un tanto decepcionante en el Consejo de Estado.
El número de bancos podrá aumentarse ahora, pero sólo un 10% por año.
En el proyecto original la salvaguardia contra el peligro, real o imaginario, de un alud de nuevas instituciones, quedaba encomendada a la discreción del Poder Ejecutivo.
El Consejo de Estado ha creído que eso no bastaba. El recurso a un porcentaje fijo es arbitrario e inconvenientemente rígido. Pero es cauteloso. Y el país es cauteloso; contrario al riesgo como a la peste. Puede quedarse tranquilo el Consejo de Estado: pese a no ser electo, es representativo.
Con todo, el resultado es bienvenido. Si B es un bien cualquiera, una cantidad Q del mismo es deseable, siempre que Q > 0. 0, dicho sea en lengua vernácula, pior es nada.
Eso sí, el asunto no termina. Hoy mismo formulamos nuestra iniciativa: El sector bancario ha sido abierto.
¡Hay que abrirlo más!